Celis Villalba Pedro
Wallerstein, Immanuel. “La escritura de la historia” en Contrahistoria.
¿El conocimiento histórico sólo pretende legitimar el poder?
¿El conocimiento histórico puede ser inútil para el que detenta el poder?
El análisis de Warllerstein se ocupa de una comparación entre cuatro tipos de discursos, o cuatro tipos de producción de conocimiento, los relatos ficticios, la propaganda, el periodismo y el relato histórico, esté último hecho por historiadores profesionales. Estos discursos se analizaran en relación con los procesos de memoria y olvido, afirmación reputación y público privado.
a) Los relatos ficticios, son los relatos o las formas más tempranas a las que todo individuo tiene acceso, dichos relatos por lo general transmiten mensajes (importantes), existe en ellos una cierta censura (por ejemplo la que el padre elabora sobre el hijo), tienen una variabilidad extensa de temas. Su forma puede variar pueden ser desde tiernos y pueden llegar a ser atemorizantes. A pesar de ser ficticios tienen algo de real (en estos relatos pueden existir hombres malvados, hombres buenos, etcétera). En estos relatos podemos encontrar diferencias en cuanto a los textos que son dirigidos hacia los niños y los que son dirigidos hacia los adultos. En este sentido las obras de autores como Goethe, Dikens, Balzac pueden ser considerados como narraciones ficticias basados en una realidad social. Ahora el objetivo de estas obras bien puede ser el de legitimar (esto lo encontramos en obras como por ejemplo,
El problema sería la pregunta acerca de la objetividad, es decir, si estor relatos ficticios incluyen narraciones de acontecimientos verídicos, es decir de hechos históricos, ¿se puede exigir a los creadores de estas narraciones cumplir con cierto grado de objetividad? Y si estos relatos están construidos sobre un acontecimiento real y por diversos motivos el creador del relato de ficción se acerca más a la falsedad que a la realidad ¿Qué hacer?
b) Propaganda; la pregunta inicial sería, ¿Qué tan lejos está de la ficción la propaganda? La definición de propaganda nos dice que esta es una construcción de afirmaciones que para su defensor declara hechos verdaderos, pero para defender ciertos hechos podemos encontrar también el supuesto de que algunos de esos hechos sean falsos o por lo menos exagerados.
La propaganda puede ser también una actividad política que intenta inclinar una opinión pública ya sea a favor o en contra. La idea de la palabra propaganda deriva de propagación, en esta acepción se entiende el sentido y objetivo de la palabra. En la política esta propaganda puede ayudar a condenar a un contrincante, por ello puede hablarse de una confrontación entre propaganda vs historia, siendo esta última la que legitima, el problema ahora sería un problema de verdad, es decir, ambos contrincantes políticos exponen sus propuestas, la validez de las propias contra la deslegitimación de las del contrincante, pero esto inevitablemente nos lleva a un supuesto lógico en el cual existen por lo menos dos verdades aunque estas sena parciales. De todo esto se puede reconocer que la separación entre propaganda y ficción no es tan claramente diferenciada.
c) Periodismo. Los periodistas toman las declaraciones no con la parcialidad de los partidarios de uno u otro bando, para creerlos como tal, por el contrario, los toman para confrontarlos entre sí, a partir de eso ello emiten una opinión, partiendo por ello de una supuesta neutralidad. A lo anterior lo marca una serie de problemas de origen. El periodista puede no tener libertad de decir lo que piensa, puede no ser honesto, o por el contrario, ser honesto y no tener los materiales que le permitan tener una visión panorámica de los acontecimientos. Pero a la vez existen elementos a favor para el trabajo del periodista. Entre ellos podemos decir que tienen la posibilidad de entrevistar a los protagonistas de los sucesos, aún así este beneficio no implica de gran utilidad se le analiza bien, ya que el protagonista puede estar utilizando lo el elemento del que acabamos de hablar, es decir la propaganda política para desprestigiar a su oponente o la falsación de datos para legitimar su punto de vista.
d) Historiador. Uno de los principios básicos del historiador profesional es el hecho de que pretende ser objetivo, debe apegarse a los datos principalmente a través de documentos escritos –pero no de cualquier documento escrito- estos documentos a partir del siglo XIX se han dividido en dos apartados, los llamados documentos primarios a los que por esta condición se les da mas preferencia y peso, y los llamados documentos secundarios.
Los documentos primarios son aquellos que han sido escritos temporalmente cerca de los acontecimientos, la confianza en ellos se basa en el hecho de que sus ideas se basan en las idea de que ellos no tiene la intención de engañar, pero a pesar de este supuesto, fueron escritos para cumplir con determinado objetivo inmediato, pero también pueden representar problemas para su comprensión debido al contexto en el que fueron desarrollados. No serán estos los únicos problemas, ¿Qué hacer si esos documentos si fueron elaborados con el objetivo de engañar al lector? Y ¿si el historiador no es capaz de descifran cabalmente dichos documentos? ¿si estos documentos en realidad han sido falsificados? En dado caso que estos problemas logren superarse satisfactoriamente, ¿cuál será la actitud del historiador ante ellos? ¿Qué temas tomará como centrales?
Para solucionar problemas como los anteriormente planteados el historiador cuenta con una serie de supuestos básicos, por ejemplo, los historiadores son menos dados a involucrarse con los temas estudiados, a diferencia de lo que podrían ser los temas más actuales de los que resultaría más fácil tomar partido a favor o en contra, este supuesto en realidad se convierte en una debilidad para el análisis histórico, ya que muchos historiadores suelen negar este problema no reconociéndolo. Por otro lado algunos historiadores niegan definitivamente la posibilidad a dicha objetividad, por lo que recomiendan que lo único realmente útil es tener mucha cautela al analizar los hechos y guardar la misma cautela al afirmar que algo es verdadero.
Por lo tanto, la conclusión primera que se puede esbozar es que, no existe una separación plenamente determinada entre la ficción y la realidad, pero tampoco existe una línea continua que permita ir avanzando en el proceso de rigurosidad, partiendo del relato de ficción, que en una escala superficial podría ser juzgado de menor rigor hasta llegar a la narración histórica que pretende tener toda la objetividad posible, por el contrario, cada uno de los relatos ya sea de ficción, periodístico, de propaganda o histórico, tiene sus propios problemas. Pero no podemos quedarnos con este reconocimiento a manera de consuelo. El conocimiento histórico por su condición de disciplina seria, debe contar con una serie de elementos que todo historiador en su formación profesional debe reconocer como elementos mínimos para el buen desempeño de su trabajo.
El historiador es un individuo comprometido con la tarea de construir interpretaciones plausibles de la realidad social, que resultan importantes para los individuos en particular, es decir, que resulten importantes para el historiador en sí mismo, como para la comunidad o la colectividad humana. En ese sentido la historia juega un papel importante en la preservación de la memoria de los individuos.
Texto presentado para la materia Teoría de la Historia en el tercer semestre de la Licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

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